Hace unos años me llegó una invitación a una comunidad virtual. No recuerdo si fue por un contacto o lo leí en algún blog, recuerdo que entré en esa dirección y después de un par de registros lógicos me pedían mi dire de mail y contraseña para invitar a “mis amigos” (recuerden que fue hace mucho, no existía la “red social”) ni a gancho di mi mail y pass y salí de esa página. Después de un par de años algunos amigos insistían que me tenía que suscribir (estaban dejando el fotoblog y empezaban a usar el facebook). Obvio que no les di bola, como iba a dar mis datos personales para un fin sin sentido. La cosa es que comenzé a verle una veta, quizás comercial y termine siendo parte “de”.
Hoy se podría decir que casi no podría comunicarme sin el fbk, me entero que hacen, dónde están, que hicieron, que hacen……..amigos de diario ver, de diario conocer, de no saber que fue. Y si, los del cole, de la facu, de pasada por la vida.
En el libro de Juan Faerman “Faceboom“, hay mucho de esa burla que innegablemente somos participes. Facebook, es parte de nuestra cultura y modo de cyber-ser (twitter también) paso la “generación X” y ahora estaremos en medio de la “generación F”
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